El Abogado ni Frío ni Emocionable
Lunes, 2 Junio 
El abogado no puede ser ni frío de alma ni emocionable. El abogado actúa sobre las pasiones, las ansias, los apetitos en que se consume la humanidad. Si su corazón es ajeno a todo ello. Quien no sepa del dolor, ni comprenda el entusiasmo, ni ambicione la felicidad no puede entender el objetivo de la abogacía.
